La vida es eso que nos pasa a nosotros y a nuestras circunstancias, al tiempo que dedicamos en pensar en personas que son insignificantes dejando de lado a las importantes, somos nuestras decisiones y nuestras preocupaciones. A veces hacemos un cúmulo de agujeros negros de donde solo puede salir un rayo de luz, y no. También damos segundas oportunidades no merecidas, y pasamos por alto lo que nos molesta de alguien por no llegar a discutir.
Cedemos siempre en nuestra vida, cedemos desde que nacemos y nos mandan salir del útero de nuestra madre y dejamos un sitio donde estamos a gusto y así toda la vida, cedecemos, cambiamos de amistades, de casa, de música, de libros, de estado de ánimo, cambiamos todo, cedemos nuestro momento. Muchas veces no valoramos a quien tenemos a nuestro lado y cuando nos damos cuenta ya no están.
Por que el tiempo es ahora, ahora es cuando nos toca decidir y dejar de ceder, manejar nuestro presente y considerar que muchas veces creemos que mejor no podemos estar cuando es mentira, tan solo nos acomodamos y nos conformamos, porque lo que vale la pena se busca en la oscuridad y lo que no vale la pena se ve con claridad, pero nos sentimos tan abrumados con la rutina y la ceguera que nos producen ciertas hormonas y estaciones que decidimos no dar más oportunidades y quedarnos así.
Podemos quedarnos así y ya está, sin descubrir la verdadera felicidad que podemos conseguir en otro lado, con otra persona, creando una nueva vida. No arriesgarnos. No saltar a la piscina. Quedarnos en tierra y sin vivir.
Sábado 3:04 de la mañana, saltaría todas las piscinas, cambiaría mi presente, descubriría mi verdadera felicidad en mi, no cedería nunca más, el problema es que no depende de mi porque yo soy yo y mis circunstancias.
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